Francisco muestra el camino

Visitando a la Virgen Salus Populi Romani, protectora de Roma y peregrinando hacia la Iglesia de San Marcello al Corso, para arrodillarse ante el Cristo milagroso, Francisco nos muestra el camino a recorrer en estos tiempos de incertidumbre. ¿Presenciamos una invitación a volver a viejas tradiciones que nos retrotraen a aquella época en la que la magia y las supersticiones reemplazaban la ciencia? ¿Se trata de retornar a los tiempos previos a la modernidad y las transformaciones sociales y culturales? ¿Volvemos a la Edad Media?

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¿Cómo puede ser?

«En nuestros países acostumbrados a “los riesgos calculados”, “las expectativas razonables”, “los presupuestos transparentes”, “las agendas organizadas” repentinamente irrumpió “lo imposible” y nos encontramos tan perplejos como María ante el Ángel»


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¿Una Iglesia que se niega a morir?

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Marchas y contramarchas. Libros escritos “a cuatro manos” que eran solo dos. Por momentos, en algunos personajes de la Iglesia se percibe un desconcierto, una incomprensión sobre lo que ocurre y sobre todo enojo, mucho enojo. Algunos se preguntan con fastidio qué está ocurriendo ¿Cómo puede ser que en nuestro tiempo tantos “se alejen del buen camino” y rechacen las enseñanzas de Jesús de Nazaret? ¿Cómo es posible que la persona más deslumbrante que ha pisado este mundo sea hoy ignorada? Pero es probable que ese disgusto con “los alejados”, con los que “no entienden”, con “los indiferentes” solamente esconda un fastidio con ellos mismos. 

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La homilía, un momento único

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«Ahora el que habla no enseña sino que está dando examen, y el que escucha no aprende sino que está aprobando o reprobando al expositor. Antes el que hablaba exponía desde la cátedra, ahora se encuentra algo atemorizado frente a un tribunal que lo juzga. El resultado es muy triste, tanto para unos como para otros».

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¿Qué significa hoy «ser católico» en la Argentina?

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En la actualidad, ese 62.9 % de personas que se presentan a sí misma como «católicas» lo hacen en el contexto de una sociedad en la que no sólo ha desaparecido aquella influencia social determinante sino en el contexto de una situación que se puede calificar de diametralmente opuesta: hoy esas personas se dicen católicas en una sociedad en la que esa expresión ha perdido toda su anterior «importancia social». Es suficiente una rápida observación de los medios de comunicación, o de la inmensa mayoría de las producciones culturales contemporáneas (cine, teatro, literatura, televisión, Internet) para observar una severa crítica de la Iglesia Católica y de todo lo que ella representa. En 1947, toda la sociedad impulsaba a cualquier argentino a presentarse como católico. Hoy las fuerzas sociales influyen en la dirección opuesta. Teniendo en cuenta esta realidad ese 62.9 % es una verdadera sorpresa desde el punto de vista sociológico. Es notable que en nuestros días y con ese enorme «viento en contra», más del 60% de la población se siga considerando «católica».

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¿Nadie está conforme y contento con la Iglesia?

491bbd009a746f90999e6d96c53cfe05Vivimos en el mundo y en la Iglesia tiempos turbulentos. Las preocupaciones e inquietudes son legítimas y no se solucionan con frases piadosas aunque sean verdaderas. “Hay que rezar mucho”, “hay que tener confianza”, “Dios nunca nos abandona”. Sí, todo eso es así, pero también es legítima la preocupación y el temor del momento. Nuestra fe es una fe encarnada en la historia y en la vida concreta y no se solucionan los problemas huyendo de ellos, también hay que saber vivirlos para superarlos.

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San Agustín, Confesiones

SanAgustin.JPG“Y ¿qué es lo que amo cuando yo te amo? No belleza de cuerpo ni hermosura de tiempo, no blancura de luz, tan amable a estos ojos terrenos; no dulces melodías de toda clase de cantilenas, no fragancia de flores, de ungüentos y de aromas; no manás ni mieles, no miembros gratos a los abrazos de la carne: nada de esto amo cuando amo a mi Dios.

Y, sin embargo, amo cierta luz, y cierta voz, y cierta fragancia, y cierto alimento, y cierto abrazo, cuando amo a mi Dios, luz, voz, fragancia, alimento y abrazo del hombre mío interior, donde resplandece a mi alma lo que no se consume comiendo, y se adhiere lo que la saciedad no separa. Esto es lo que amo cuando amo a mi Dios.

Fragmento de: San Agustín. “Confesiones”. Libro decimo. Apple Books.

Los sospechosos de ahora

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«En ese mismo mundo secularizado en el que se había instalado como una verdad -obvia e indiscutible- la concepción de que la religión era un fenómeno en extinción que expresaba la ignorancia de épocas remotas, las religiones gozan hoy de una notable vitalidad, y las búsquedas espirituales son un fenómeno de dimensiones planetarias.»

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