Caminar juntos

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¿De qué trata este libro?

Tenemos poco tiempo. Los textos deben ser breves. Con un rápido golpe de vista el lector tiene que poder enterarse de toda la propuesta del autor y de inmediato estar en condiciones de resolver si el texto que tiene en sus manos es de algún interés. Nada de introducciones ni declaraciones de principios, vamos a lo que importa: ¿de qué trata este libro?

Este libro pretende ofrecer una reflexión breve sobre las enormes dificultades que enfrentan quienes se proponen caminar juntos en este tiempo acelerado en el que nadie está dispuesto a perder un segundo para esperar al que camina a su lado. Es un libro escrito por un sacerdote católico en una época en la que la Iglesia ya no se presenta en el escenario de la historia como una gran fortaleza, sino que aparece más bien como un frágil y tambaleante castillo de naipes. 

Son reflexiones escritas por alguien que no comparte la opinión de quienes creen que asistimos al fin de una anticuada institución de dos mil años de historia y que transitamos una época poscristiana que olvidará para siempre aquella aventura iniciada por Jesús de Nazaret. Aunque tampoco el autor comparte el excesivo optimismo de quienes creen que «con mucha fe» y «organizando cadenas de oración», se logrará destruir a «los enemigos de la Iglesia» y de esa manera se superará esta pesadilla pasajera para lograr un retorno a «los buenos tiempos».

Los buenos tiempos son los que estamos viviendo, en ellos conviene demorarse lo necesario para escuchar la voz del Espíritu que habla a nuestro espíritu.

Este libro está escrito en un momento especial: cuando en medio de la tormenta la Iglesia convoca a caminar juntos, a realizar lo que se llama «sínodos». Pero es un tiempo en el que no solo se trata de convocar a algunas reuniones, sino de avanzar hacia una Iglesia que sea más sinodal para ir al encuentro de aquel Jesús de Nazaret que vive en el que camina a nuestro lado y al que tenemos que esperar porque no avanza a nuestro ritmo (capítulo 1).

Es un libro escrito para encontrar los motivos por los que hay que detenerse junto al que ya se cayó y está tirado al borde del camino. Es un libro escrito con la esperanza de encontrar la frescura de un lenguaje nuevo en palabras y signos que tienen vida desde hace dos mil años. Es un libro para quienes no quieren dejarse llevar por «la cultura del entretenimiento» y aún creen que huir de la superficialidad no es una pérdida de tiempo. 

Para avanzar en nuestro recorrido vamos a ver cómo camina Jesús con sus discípulos. En primer lugar, algunos diálogos nos descubrirán la intimidad de la relación entre el Maestro y esos amigos y amigas que lo siguen a todas partes (capítulo 2). Luego observaremos cómo es la relación que tiene con quienes no pueden comprender lo que él dice, con aquellos que parecen sordos, que no lo escuchan (capítulo 3). A esas personas Jesús también las invita a caminar con él.

Además, es importante prestar atención a la situación que se plantea con las personas que no comprenden lo que el Maestro dice porque por sus propios conocimientos creen que ya saben de lo que Jesús está hablando (capítulo 4). Los evangelios nos presentan dos tipos de personajes que representan a esta clase de individuos. Por una parte, los escribas y los fariseos, aquellos que creen saber mucho de religión, que conocen las Sagradas Escrituras y la ley de Moisés; los que hoy llamaríamos «profesionales en cuestiones religiosas». Y por otra, alguien como Pilatos, que simboliza a todos los que no comprenden al Maestro porque están atrapados por lo que en nuestro tiempo llamamos «intereses» o «ideologías».

Finalmente, y para terminar una primera parte, vamos a encontrar algunas mujeres que enseñan a escuchar de una manera nueva (capítulo 5). De ellas podemos aprender algunas pistas para aguzar el oído cuando habla Jesús y para escucharnos mejor entre nosotros. María, la madre de Jesús, Marta y María, amigas del Maestro, o la samaritana que lo encuentra junto al pozo de Jacob, son personajes que representan una manera distinta de escuchar. En los evangelios aparecen como las grandes maestras en el arte de la escucha que se hace de verdad, con el corazón.

Luego vamos a detenernos. Recordaremos aquella noche que cambió la historia y veremos como «la noche» se convierte en tiempo, lugar y signo de un caminar completamente nuevo (capítulo 6).

A partir de ahí avanzaremos por un terreno diferente. Vamos a observar cómo es la comunicación con Jesús después de la muerte del Maestro, cuando Pedro y los otros discípulos comienzan a hablar de la resurrección del crucificado de una manera sorprendente (capítulo 7). Si bien se trata de las mismas personas, veremos cambios notables en la forma que adquiere la comunicación entre ellos. 

Mirar detenidamente esa nueva manera de comunicarse es especialmente importante, porque, en nuestro tiempo, es esa la forma de comunicarnos tanto con el Señor como con los que caminan junto a nosotros. Ya no podemos hablar como se habla por los caminos de Galilea. Después de la mañana de la resurrección comenzó un tiempo completamente nuevo. Comenzó nuestro tiempo.

En ese punto del camino será necesario preguntarnos si queremos seguir adelante (capítulo 8). Es probable que todo lo que habíamos imaginado se vea desafiado por demasiadas novedades. Caminar juntos adquiere una dimensión diferente y podemos sentir que el compromiso nos produce vértigo. No es fácil experimentar la fuerza del Espíritu de Jesús que nos impulsa hacia horizontes inesperados. Especialmente serán Pedro y Pablo quienes nos introducen en esos novedosos recorridos.

Finalmente volveremos a la noche. Es allí donde nace la luz de la mañana y, a partir de entonces, solo se puede hablar a través de signos: luz, agua, pan, vino, viento… Son solo algunos pocos ejemplos (capítulo 9). Pero lo más importante: a partir de esa noche, el gran signo serán esos hombres y mujeres que caminan juntos siguiendo al Maestro.

La búsqueda propuesta no pretende ofrecer atajos ni permite descubrir técnicas de comunicación novedosas y eficaces. Intentaremos aproximarnos a la experiencia de caminar juntos desde una perspectiva espiritual. En el camino nos vamos a encontrar con gestos, breves narraciones, cuentos, poemas, preguntas, silencios, rumores. Tropezaremos con muchas afirmaciones que se parecen a aquellas que los japoneses llaman koan, breves relatos que se presentan como adivinanzas que nos invitan a ir más allá del sentido literal de las palabras. Apenas chispas que brillan un instante pero que pueden iluminar mejor que largos y sensatos discursos. 

Así habla Jesús, así iluminan los relatos de los primeros discípulos, así suenan los diálogos que enseñan a caminar juntos por un camino sinodal, un camino espiritual y sorprendente. El texto no es tan breve como los que encontramos en internet, pero es muy breve si tenemos en cuenta la inmensidad del tema. Se ha procurado ser lo más sintético posible sin abandonar la necesaria profundidad que algunas cuestiones exigen. Progresar en nuestra vida espiritual no es una salida de emergencia por la cual transitar apresuradamente en los momentos de dificultad, sino el comienzo de un largo, desafiante y sorprendente camino. De eso se trata: estamos invitados.