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¿Pregunta sin respuesta?

Se acercaron a Jesús algunos saduceos, que niegan la resurrección, y le dijeron: «Maestro, Moisés nos ha ordenado: Si alguien está casado y muere sin tener hijos, que su hermano, para darle descendencia, se case con la viuda. Ahora bien, había siete hermanos. El primero se casó y murió sin tener hijos.El segundose casó con la viuda, y luego el tercero. Y así murieron los siete sin dejar descendencia.Finalmente, también murió la mujer. Cuando resuciten los muertos, ¿de quién será esposa, ya que los siete la tuvieron por mujer?» Jesús les respondió: «En este mundo los hombres y las mujeres se casan,pero los que sean juzgados dignos de participar del mundo futuro y de la resurrección, no se casarán. Ya no pueden morir, porque son semejantes a los ángeles y son hijos de Dios, al ser hijos de la resurrección. Que los muertos van a resucitar, Moisés lo ha dado a entender en el pasaje de la zarza, cuando llama al Señor el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob. Porque él no es un Dios de muertos, sino de vivientes; todos, en efecto, viven para él»

Lc 20, 27-38


Está escrito

En primer lugar en este relato nos encontramos con lo que ocurre cuando se intenta leer literalmente las Sagradas Escrituras, esa lectura nos lleva inevitablemente a conclusiones absurdas como les ocurre a los saduceos que preguntan a Jesús. Pocas cosas han hecho tanto daño en la historia de las religiones y, también, en la historia de la Iglesia, como las lecturas literales de los textos. Es tan ilógico leer la Biblia intentando comprenderla de esa manera como leer al pie de la letra “El Principito” o “Blanca Nieves y los siete enanitos”. Son relatos que contienen verdades extraordinarias si no los leemos textualmente, pero si nos quedamos solo en lo que dicen resultan incomprensibles.

Cuando en su respuesta Jesús interpreta la Escritura Sagrada, no dice “Moisés nos ha ordenado” sino que dice “Moisés lo ha dado a entender”, es decir que el Maestro no lee las palabras en un sentido único sino que interpreta lo que el texto “parece que dice”, habla de lo que el texto insinúa. Estos textos no son cerrados y con un único significado, sino que son palabras que invitan a que cada uno de nosotros las completemos desde nuestras propias vidas, desde el significado que tienen para nosotros.

¿Todo vale?

Cuando alguien dice que los textos no deben ser leídos literalmente de inmediato otro pregunta ¿entonces cada uno puede interpretar lo que quiera? ¿por qué hacemos esta pregunta, cuál es el problema? ¿nos preocupa conocer lo que realmente dicen los textos o nos asusta tener que encontrar una respuesta propia y personal a lo que esos textos nos dicen? Estos relatos se enriquecen si nos atrevemos a verlos como mensajes que surgen de nuestro interior, no como palabras que llegan desde un texto que leemos sino como palabras que vienen desde adentro nosotros mismos, no desde afuera.

Cuando se habla, como en este caso, de “resurrección de los muertos” ¿Qué es lo importante? ¿El significado de esa frase o lo que esa frase significa para mí? El significado de la frase en sí misma no es muy complicado, habla de que después de muertos la vida continúa, punto. Lo que significa esa frase para cada uno de nosotros es más desafiante e incómodo ¿qué quiere decir en mí vida concreta esa posibilidad de una vida después de esta vida? Probablemente por la incomodidad que la pregunta me produce es que no me detengo a pensar en lo que esa expresión me dice a mí y prefiero entretenerme con discusiones sin respuestas como las que esos saduceos le proponen a Jesús.

¿Dios de muertos?

En las palabras de Jesús se nos dice que Dios no “es un Dios de muertos, sino de vivientes; todos, en efecto, viven para él» . Curiosamente esta frase, en nuestra cultura (“occidental y cristiana” ¡qué ironía!), sea una frase especialmente difícil de aceptar porque habla de tres “cosas” de las que no queremos hablar: “Dios”, “muerte” y “vida”. Las palabras “Dios” y “muerte” han prácticamente desaparecido del lenguaje cotidiano, parece que las dos expresiones se refieren a “cosas” en las que no queremos pensar ¿No será por ese mismo motivo que no sabemos qué hacer con “la vida”? ¿No será porque no queremos pensar ni en Dios ni en la muerte por lo que vivimos corriendo de un lado para otro procurando no pensar en nada, comiendo comida chatarra, mirando televisión o entretenidos con cualquier tema intrascendente?

Dios no es un Dios de muertos sino de vivos “todos viven para él”, pero ¿nosotros estamos vivos? Quizás la pregunta más desafiante no sea si existe “la vida eterna” sino si ahora, hoy, nos atrevemos a estar vivos ante Dios y ante nosotros mismos. La pregunta sobre la muerte es una pregunta sobre el significado de la vida y como enseña Viktor Frankl “no somos nosotros los que tenemos que preguntar sobre el significado de la vida, es la vida la que nos pregunta a nosotros ¿cuál es el significado de tu vida?”. Y Frankl responde a esa pregunta diciendo: “nuestra contestación tiene que estar hecha no de palabras ni tampoco de meditación, sino de una conducta y una actuación...” (El hombre en busca de sentido, Viktor Frankl)


3 comentarios en «¿Pregunta sin respuesta?»

  1. DIOS DE LA VIDA Y TIENE SENTIDO, EN LA MpEDIDA QUE.VIVAMOS PARA DIOS,CAMINAMOS para ÉL Y.VAMOS A SU CASA ,SI VIVIMOS DANDO LA VIDA ,SOMOS FELICES Y SABEMOS QUE NO VAMOS SOLOS

  2. Cuan importante es recordarnos que la lectura y comprensión literal de los textos bíblicos nos puede llevar a conclusiones absurdas. Pero también cuan importante es detenernos a reflexionar y discernir el o los significados de cada texto. Una clave para nuestra comprensión es el sentido de salvación personal y comunitario. Gracias padre Jorge

  3. Impresionante lo de Frankl eh!!!!!!

    Si, el problema sigue siendo el mismo: «depositamos nuestro poder afuera», necesitamos que alguien efectúe la acción de salvarnos, y que nos asegure que «es lo que pasará después», y nos negamos así nuestra opción de decidir. Yo creo que es por pereza.
    Personalmente me agrada la idea de que mi cuerpo es un vehículo temporal que algún día deberé abandonar porque no funcionará más.
    ¿Que pasará después? eso es otro tema. Pero como no soy hipócrita, no voy a estar «jugando a ser bueno hoy» para congraciarme con alguien o algo.
    Seré bueno donde y con quien tenga que serlo, y un tipo jodido cuando la oportunidad lo amerite.
    Bueno… eso.

    Ah!!! Otra cosa:

    tipa peligrosa la viuda eh!!!!!, mejor mantenerse bien lejos de ella……

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