¿Donde está Dios?

Jesús levantó los ojos al cielo y oró diciendo: «Padre santo, no ruego solamente por ellos, sino también por los que, gracias a su palabra, creerán en mí. Que todos sean uno: como tú, Padre, estás en mí y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste. Yo les he dado la gloria que tú me diste, para que sean uno, como nosotros somos uno-yo en ellos y tú en mí- para que sean perfectamente uno y el mundo conozca que tú me has enviado, y que yo los amé cómo tú me amaste. Padre, quiero que los que tú me diste estén conmigo donde yo esté, para que contemplen la gloria que me has dado, porque ya me amabas antes de la creación del mundo. Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te conocí, y ellos reconocieron que tú me enviaste. Les di a conocer tu Nombre, y se lo seguiré dando a conocer, para que el amor con que tú me amaste esté en ellos, y yo también esté en ellos»

Jn 17,20-26


Levantó los ojos al cielo

Hoy celebramos la Ascención del Señor al cielo. Cuando en la Biblia se habla de “el cielo” no se refiere a ese lugar que hoy conocemos como el espacio en el que se encuentran las estrellas, los planetas o los aviones y los satélites artificiales, en la Biblia “el cielo” es el lugar en el que se encuentra Dios. Cuando se dice que Jesús levantó los ojos al cielo se expresa que se dirigió a Dios, cuando se dice que “se fue al cielo” se dice que se fue con Dios. El lugar en el que se encuentra Dios es el cielo, puede ser la naturaleza, una iglesia, la persona que amamos o nuestro propio corazón. Por el contrario “el infierno” es el lugar en el que es imposible encontrar a Dios. 

Como Jesús lo había dicho, después de su resurrección “fue llevado al cielo” pero en sus palabras «el cielo» no es un lugar lejano ni en el tiempo ni en el espacio, no es un sitio al que hay que subir con gran esfuerzo sino una realidad que viene a nosotros, algo que podemos recibir en nuestro corazón, “vendremos a él y moraremos en él”. 

Que todos sean uno

Jesús nos insiste en la necesidad de amarnos, pero no lo hace solo para presentarnos un exigente mandamiento, o darnos un consejo sobre cómo tenemos que convivir, sino para indicarnos el camino que nos conduce a Dios. Además de un mandamiento el amor es un camino, Dios es amor y en la experiencia del amor nos encontramos con Dios. En la medida que “somos uno” habitamos en Dios, estamos en “el cielo”, pero en la medida en la que nos distanciamos unos de otros caemos en “el infierno”, nos alejamos de Dios. 

En muchos pasajes de los evangelios Jesús enseña que encontramos a Dios cuando nos amamos. A diferencia de algunos que piensan que “el infierno son los otros” en los evangelios “el cielo son los otros”, es en el encuentro de amor con los hermanos que nos encontramos con Dios

Les di a conocer tu Nombre

En el momento en el que Jesús «se va al cielo» vuelve a elegir a esos mismos discípulos que lo habían abandonado y los vuelve a enviar como lo había hecho el primer día, vuelve a confiar en ellos a pesar de sus muchas debilidades. «Dios eligió lo que el mundo tiene por necio, para confundir a los sabios; lo que el mundo tiene por débil, para confundir a los fuertes” (1 Co. 1,27).

Cuando en el texto que escuchamos hoy Jesús dice “les di a conocer tu Nombre” está diciendo que nos reveló cómo es el corazón de Dios, su Padre. Al revelarnos que Dios es pura misericordia Jesús nos ha revelado que Dios habita entre los más frágiles de nosotros y en lo más frágil de cada uno de nosotros. Por eso nos acercamos a Dios cuando nos acercamos hacia los más débiles, cuando tocamos sus heridas, cuando nos atrevemos a mirar y tocar nuestras propias heridas. Allí está “el cielo”, el lugar del encuentro con Dios. 


Pronto en Argentina:


2 comentarios en «¿Donde está Dios?»

  1. fernandogabrielfritier

    Me recuerda a otros textos….. por ejemplo, en un momento de su travesía por el desierto Don Juan Matus interpela de una forma violenta Carlitos Castaneda: _ eres consciente de que ahí, al alcance de tu mano se encuentra el infinito????.
    Para el taoismo, el Yang no es es el principio, o sexo, fuerte. Millones de km2 de playas arenosas confirman que la dura roca, es vencida al fin por el agua blanda y sin forma.

    Interesante.

    Abrazo Sr.

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