Después que Judas salió

Después que Judas salió, Jesús dijo: «Ahora el Hijo del hombre ha sido glorificado y Dios ha sido glorificado en él. Si Dios ha sido glorificado en él, también lo glorificará en sí mismo y lo hará muy pronto. 

Hijos míos, ya no estaré mucho tiempo con ustedes. Ustedes me buscarán, pero yo les digo ahora lo mismo que dije a los judíos: ‘A donde yo voy, ustedes no pueden venir’. 

Les doy un mandamiento nuevo: ámense los unos a los otros.  Así como yo los he amado, ámense también ustedes los unos a los otros. En esto todos reconocerán que ustedes son mis discípulos: en el amor que se tengan los unos a los otros».

Jn 13,31-33a.34-35


Ahora

El texto nos presenta un momento crucial en la vida de Jesús. Como sabemos, Judas abandona la última cena y se dirige hacia las autoridades judías con la decisión de entregar a Jesús. Al recordar lo ocurrido el evangelista apunta “ya era de noche” (Jn 13,30). En ese instante comienzan los acontecimientos que terminarán en la Cruz, es el principio de la Pasión. Es entonces cuando Jesús dice “ahora”, es decir que cuando Judas “salió» llegó el momento definitivo.

La expresión utilizada nos puede confundir: “Ahora el Hijo del hombre ha sido glorificado”. ¿Qué quiere decir “glorificado”? ¿Por qué el momento de la Pasión es el momento de la “glorificación”? En la Biblia la “gloria” es la manifestación de Dios, cuando Dios muestra quién es y cómo es, “manifiesta su gloria”. Jesús está diciendo a sus discípulos que llegó el momento en el que van a saber quién es él. “Ahora”, es decir “en la Pasión” se revelará su identidad. “Ahora el Hijo del hombre ha sido glorificado y Dios ha sido glorificado en él” quiere decir que está a punto de revelarse quién es él y quién es Dios su Padre.

Lo sorprendente es que ese momento no será una explosión de poder que arrase con los enemigos sino una explosión de humildad y mansedumbre. Eso es lo que él es, eso es lo que Dios es, un misterio insondable de humildad, amor y perdón. El poder de Dios no es como el de Judas, el de Pilato o el de los sumos sacerdotes; su poder no se apoya en un ejército sino en una confianza ilimitada en Dios Padre.

Ya no estaré

“A donde yo voy, ustedes no pueden venir”, pero sin embargo hay una manera de encontrarse con él: “ámense los unos a los otros”. Esa es la nueva manera de estar con él: al repetir sus gestos de humildad, amor y perdón. No serán como él si buscan el poder de Judas, Pilato y los sacerdotes, sino si se aman “como yo los he amado”.

En esto los reconocerán” quiere decir que esa será «la gloria» de los discípulos. Cuando se amen quedará de manifiesto quienes son verdaderamente: “En esto todos reconocerán que ustedes son mis discípulos: en el amor que se tengan los unos a los otros”. La gloria de los discípulos será como la del Maestro, no será la fama, la riqueza o el poder, sino el amor que se expresa en la entrega generosa y el perdón.

Nos gusta recordar que Jesús está presente entre nosotros en la Palabra, la Eucaristía, la Iglesia, el Papa, los pobres, los enfermos… y es necesario recordarlo siempre, pero todas esas formas de presencia son “exteriores” y Dios no está solo “ahí afuera”. Dios está en primer lugar en cada uno de nosotros, “en el amor que se tengan los unos a los otros”. Sin ese amor esas otras “presencias” no tocan nuestras vidas y no nos transforman, no manifiestan su “gloria” y no nos “glorifican. Sin ese amor abandonamos la mesa del Maestro como lo hizo Judas que, cuando salió… “ya era de noche”.


2 comentarios en «Después que Judas salió»

  1. AMANDO se manifiesta quienes SOMOS. A semejanza de Jesús que en su entrega de AMOR infinito nos mostró su GLORIA, lo glorificamos dando lo mejor de nosotros…

Deja un comentario