Mis palabras no pasarán

En ese tiempo, después de esta tribulación, el sol se oscurecerá, la luna dejará de brillar, las estrellas caerán del cielo y los astros se conmoverán. Y se verá al Hijo del hombre venir sobre las nubes, lleno de poder y de gloria. Y él enviará a los ángeles para que congreguen a sus elegidos desde los cuatro puntos cardinales, de un extremo al otro del horizonte.

Aprendan esta comparación, tomada de la higuera: cuando sus ramas se hacen flexibles y brotan las hojas, ustedes se dan cuenta de que se acerca el verano. Así también, cuando vean que suceden todas estas cosas, sepan que el fin está cerca, a la puerta. Les aseguro que no pasará esta generación, sin que suceda todo esto. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. En cuanto a ese día y a la hora, nadie los conoce, ni los ángeles del cielo, ni el Hijo, nadie sino el Padre.

Mc 13,24-32


El contexto

Estamos llegando al final del año litúrgico. El relato de Marcos comienza en el primer capítulo de su evangelio con el bautismo en el Jordán y concluye la narración sobre la actividad de Jesús con la conmovedora escena que nos presenta el texto de este domingo y que se encuentra en el capítulo trece. Luego, en los capítulos 14, 15 y 16 el evangelista concluirá su libro relatando la pasión, muerte y resurrección del Señor.

El tiempo final

Este texto es solo un fragmento de ese capítulo 13 (que conviene leer completo) en el que los discípulos interrogan a Jesús sobre el tiempo final. Las palabras y las imágenes son inquietantes pero al mismo tiempo se nos presenta a Jesús con un mensaje tranquilizador.

En el relato todo lo que parece firme se viene abajo (el sol, la luna y las estrellas) pero el Hijo del hombre no cae sino que se eleva, se lo presenta sobre las nubes (el lugar donde está Dios) y mandando a los ángeles (haciendo lo que solo Dios puede hacer).

En ese momento los discípulos en lugar de asustarse tienen que aprender a comprender los signos. De la misma manera que al mirar las ramas de la higuera entienden que ese es un signo de que el verano está cerca, ellos tienen que estar atentos a aquellos signos que muestran que las palabras de Jesús no pasarán.

Palabras que no pasarán

La propuesta de Jesús es sorprendente: dice que sus palabras son más sólidas y seguras que “el cielo y la tierra”, compara todo lo creado con la solidez de su palabra ¡y afirma que su palabra es más sólida y confiable! Por eso en lugar de temer se trata de confiar. La tranquilidad que transmite Jesús no se apoya en la idea de que no va a pasar nada sino en la certeza de que pase lo que pase los discípulos pueden confiar en Jesús.

El Maestro está preparando a sus amigos para lo que está a punto de ocurrir: su propia pasión y muerte en manos de las autoridades. Para ellos esos momentos serán como “si se cayeran el cielo y las estrellas”, el mundo “se les vendrá abajo”. Para comprender lo que Jesús está diciendo en lugar de imaginar escenas de una película de ciencia ficción podemos simplemente mirar nuestras vidas, todos conocemos esas sensaciones de las que el Maestro habla, todos hemos pasado momentos en los que el mundo parece derrumbarse. Jesús está diciendo que en esos momentos, a pesar de todo lo que ocurra, es posible confiar en él. “Les aseguro que no pasará esta generación, sin que suceda todo esto”.

No teman” repite Jesús una y otra vez. El discípulo del Maestro no se caracteriza por ser alguien que sabe mucho o que nunca se equivoca, el discípulo es alguien que siempre confía ¡aunque tenga la sensación de que el mundo “se viene abajo”!


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