Es duro este lenguaje

Después de oírlo, muchos de sus discípulos decían: «¡Es duro este lenguaje! ¿Quién puede escucharlo?».

Jesús, sabiendo lo que sus discípulos murmuraban, les dijo: «¿Esto los escandaliza? ¿Qué pasará, entonces, cuando vean al Hijo del hombre subir donde estaba antes? El Espíritu es el que da Vida, la carne de nada sirve. Las palabras que les dije son Espíritu y Vida. Pero hay entre ustedes algunos que no creen».

En efecto, Jesús sabía desde el primer momento quiénes eran los que no creían y quién era el que lo iba a entregar. Y agregó: «Por eso les he dicho que nadie puede venir a mí, si el Padre no se lo concede». Desde ese momento, muchos de sus discípulos se alejaron de él y dejaron de acompañarlo.

Jesús preguntó entonces a los Doce: «¿También ustedes quieren irse?». Simón Pedro le respondió: «Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de Vida eterna. Nosotros hemos creído y sabemos que eres el Santo de Dios».

Jn 6,60-69


Después de oírlo

¿Qué había dicho Jesús para que la gente, “después de oírlo”, haya reaccionado así? El texto se refiere a las palabras de Jesús que más tarde se llamaron “el discurso del pan de vida”. En esa ocasión, según narra san Juan, el Maestro dijo: “El que come mi carne y bebe mi sangre tiene Vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. Porque mi carne es la verdadera comida y mi sangre, la verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él” (Jn 6, 54-56). Son palabras impactantes para cualquier auditorio, pero especialmente para un grupo de judíos, ellos tenían absolutamente prohibido beber sangre de cualquier animal y ni siquiera podían imaginarse beber sangre humana.

La reacción de rechazo de esa gente es lógica y comprensible. Si se tomaban esas palabras literalmente lo que decía Jesús era totalmente inaceptable, una auténtica locura.

La carne de nada sirve

Entonces Jesús explica: “El Espíritu es el que da Vida, la carne de nada sirve. Las palabras que les dije son Espíritu y Vida.” Sus palabras no deben ser comprendidas literalmente, Jesús sabe muy bien que “la carne de nada sirve”, sus palabras “son Espíritu y Vida”, solo pueden ser escuchadas y comprendidas desde la confianza en él (no «desde la carne»). Por eso agrega: “hay entre ustedes algunos que no creen”, los que no creen (los que no confían) son los que se quedan con un significado erróneo de sus palabras, los que son incapaces de ir más allá y comprender lo que Jesús les quiere transmitir.

¿Qué es lo que no se entiende o no se quiere entender? Que Jesús está utilizando una imagen simple, comprensible y poderosa para expresar que él se va a entregar “como un pan”, que se va a convertir en alimento y que ese alimento va a ofrecer “una vida eterna”, una vida plena, una vida llena de vida. Si se confía en él y se comprende el significado espiritual de sus palabras, (es decir, que sus palabras son “Espíritu y Vida”), entonces se puede comprender lo que está diciendo.

Sin embargo muchos de los que están ahí no pueden dar ese paso interior, no pueden confiar y “desde ese momento, muchos de sus discípulos se alejaron de él y dejaron de acompañarlo”.

¿También ustedes?

Entonces Jesús se dirige a los que aún no se han retirado: “¿también ustedes quieren irse?” Quizás dos mil años después también nosotros podemos sentirnos alcanzados por la pregunta y es posible que para nosotros también sea duro este lenguaje  ¿Tomamos literalmente sus palabras o nos dejamos llevar por el Espíritu? ¿Jesús es para nosotros “el pan”? ¿de él recibimos una vida que vale la pena ser vivida? ¿qué es aquello que le da vida a nuestra vida? ¿Jesús?

Pedro responde por todos, también por nosotros: «Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de Vida eterna.” Pedro tampoco entendió esas palabras pero confía en Jesús (“nosotros hemos creído”) y por eso puede intuir un significado que va más allá de las palabras. Las palabras de Jesús no son fáciles de entender pero están llenas de vida y Pedro es capaz de descubrir la vida que transmiten esas palabras.

Más tarde, en la Última Cena, Jesús recordará sus palabras y entregando un pan a sus discípulos les dirá nuevamente que él es pan, alimento, vida. Les dirá que siempre estará con ellos: “Esto es mi Cuerpo, que se entrega por ustedes. Hagan esto en memoria  mía” (Lc 22, 19). ¿Comprendemos esas palabras? ¿qué significan? La pregunta no se refiere a lo que significan literalmente sino a qué significan para nuestra vida. El significado de esas palabras no hay que ir a buscarlo en los catecismos sino en la observación de la vida cotidiana. Mirando mi vida y respondiendo con el corazón en la mano ¿Jesús es el pan?


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1 comentario en «Es duro este lenguaje»

  1. Gracias padre Jorge por ayudarnos a comprender un texto tan duro. Interpretar los textos en clave de la Ruah santa otorga significados y contenidos insospechados

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