¿Quién es este?

Tormenta

Al atardecer de ese mismo día, Jesús les dijo: «Crucemos a la otra orilla». Ellos dejando a la multitud lo llevaron a la barca así como estaba. Había otras barcas junto a la suya. Entonces se desató un fuerte vendaval, y las olas entraban en la barca, que se iba llenando de agua. Jesús estaba en la popa, durmiendo sobre el cabezal. Lo despertaron y le dijeron: «¡Maestro! ¿No te importa que nos ahoguemos?»

Despertándose, él increpó al viento y dijo al mar: «¡Silencio! ¡Cállate!». El viento se aplacó y sobrevino una gran calma.

Después les dijo: «¿Por qué tienen miedo? ¿Cómo no tienen fe?». Entonces quedaron atemorizados y se decían unos a otros: «¿Quién es este, que hasta el viento y el mar le obedecen?»

Mc 4,35-41


Un texto breve y cuatro momentos

Podemos dividir este breve pasaje en cuatro momentos diferentes. En primer lugar una salida precipitada; en segundo, el miedo en medio de la tormenta; luego la escena de Jesús calmando las aguas y finalmente nuevamente reaparece el temor.

1 Crucemos a la otra orilla

La escena que nos narra Marcos nos muestra a Jesús y sus discípulos saliendo aceleradamente del lugar en el que se encontraban: “dejando a la multitud lo llevaron a la barca así como estaba”. Para comprender lo que ocurría podemos recurrir a otro evangelista que ofrece más detalles que Marcos. En su relato Juan explica que después de la multiplicación de los panes la gente quiere retener a Jesús: “Al ver el signo que Jesús acababa de hacer, la gente decía: ‘Este es, verdaderamente, el Profeta que debe venir al mundo’. Jesús, sabiendo que querían apoderarse de él para hacerlo rey, se retiró” (Juan 6,15). Es decir que al subir a la barca Jesús y sus amigos están huyendo de una situación incómoda.

2 El miedo

Luego de esa salida apresurada se presenta a los discípulos con mucho miedo en medio de una tormenta que pone en peligro la barca “que se iba llenando de agua”. Jesús duerme en la popa y lo despiertan reclamándole que haga algo. ¿Qué podía hacer? No sabemos qué pensaban los discípulos que Jesús podía hacer, pero ese pedido de auxilio expresa una esperanza, expresa la confianza que tenían en el Maestro.

3 La calma

Luego, en pocas palabras y sin dar detalles, se muestra a Jesús enfrentando el peligro y con el poder suficiente para calmar la tormenta solamente con la fuerza de su palabra: «él increpó al viento y dijo al mar…». “El viento se aplacó y sobrevino una gran calma”. Inmediatamente  reprende a sus discípulos por haberse asustado. A pesar del peligro no deberían haber perdido la confianza en él. En el gesto de calmar la tormenta Jesús se está presentando ante sus amigos como más fuerte que el peligro de muerte que los acechaba; el Maestro es más fuerte que la muerte.

4 El temor

Sorprendentemente al final del relato nuevamente los discípulos tienen miedo, pero ahora la causa del temor ya no es la tormenta sino el mismo Jesús: “quedaron  atemorizados y se decían unos a otros: ¿quién es este, que hasta el viento y el mar le obedecen?

Jesús y nuestros miedos

Hoy escuchamos este texto mientras la tormenta de la pandemia sacude nuestros corazones. Tenemos miedo y Jesús parece dormir. Como muchos pasajes de los evangelios este texto presenta una serie de imágenes simbólicas que nos invitan a ir más allá de una lectura literal. La escena que contemplamos en este relato de Marcos nos lleva a reflexionar sobre nuestros propios temores.

Podemos hacer muchas lecturas de estas palabras y a partir de los temores propios del momento que estamos viviendo cada uno de nosotros debería atreverse a una lectura propia. ¿Qué me dice este texto? ¿Qué dice este texto de mí?

Además, el final de este relato nos puede invitar a una reflexión: ¿los discípulos tienen miedo de Jesús? ¿podemos tener miedo a Dios?

No hay en los evangelios ni una sola palabra que nos haga pensar que a Jesús, o a Dios, haya que temerle, por el contrario Jesús no se cansa de repetir que no debemos tener miedo. Lo que probablemente ocurra es que una mala catequesis puede habernos confundido al hablarnos del temor de Dios y este pasaje de la barca en la tormenta es una buena oportunidad para aprender a distinguir el miedo, aquello que sienten los discípulos ante el peligro, del temor que sienten ante Jesús. No son lo mismo.

Cuando se habla de temor de Dios no se habla de miedo a Dios, sino de algo diferente. Temor de Dios se refiere a que ante Dios nos estremecemos, nos conmovemos, nos asombramos; pero esos sentimientos no se identifican con el miedo. También ante el amor y la belleza nos estremecemos, nos conmovemos y nos asombramos.

Frente a la pandemia podemos sentir miedo, pero ante Dios solo puede estremecernos la certeza y la inmensidad de su amor. Aunque parezca dormido.

papa y pandemia





 

4 comentarios en «¿Quién es este?»

  1. Oportunas y esclarecedoras palabras del Padre Jorge, que como siempre, iluminan con su claridad las malas interpretaciones que muchas veces tenemos de los Evangelios
    Como NO TEMER ANTE LA DIMENSIÓN DE LA GRANDEZA DEL DIOS CREADOR de tanta maravilla !!
    Y COMO SENTIR MIEDO como hijos de un DIOS PADRE misericordioso al que recurrimos en busca de SU PROTECCION Y AMOR ??

  2. Eloisa Ortiz de Elguea

    Navegamos hoy en el vendaval de la pandemia, con enorme tristeza por tantas pérdidas y con mucho miedo por la salud de todos. Sin embargo Jesús, al igual que en la barca, transita con nosotros este tiempo de incertidumbres. Con Jesús el miedo muta en cobijo, abrazo, confianza y fortaleza. Gracias padre Jorge

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