Donde hay dos o tres reunidos en mi Nombre

Jesús dijo a sus discípulos: Si tu hermano peca, ve y corrígelo en privado. Si te escucha, habrás ganado a tu hermano. Si no te escucha, busca una o dos personas más, para que el asunto se decida por la declaración de dos o tres testigos. Si se niega a hacerles caso, dilo a la comunidad. Y si tampoco quiere escuchar a la comunidad, considéralo como pagano o publicano.

Les aseguro que todo lo que ustedes aten en la tierra, quedará atado en el cielo, y lo que desaten en la tierra, quedará desatado en el cielo. También les aseguro que si dos de ustedes se unen en la tierra para pedir algo, mi Padre que está en el cielo se lo concederá.

Porque donde hay dos o tres reunidos en mi Nombre, yo estoy presente en medio de ellos.

Mateo 18,15-20.


Propongo reflexionar en este texto comenzando por la conclusión y procurando detenernos en algunas palabras.

El Señor asegura que él estará presente cuando dos o tres se reúnan en su Nombre. Dice que estará “presente en medio de ellos”. ¿Cómo hay que entender este “en medio”? ¿Se refiere al lugar en el que se encuentran? ¿Si están alrededor de una mesa el Señor está en el centro? ¿si están en una iglesia, dónde habría que ubicarlo? Evidentemente no puede referirse al lugar físico. ¿Qué quiere decir “en medio”? La respuesta se encuentra en el mismo texto: “en medio de ellos”, no se refiere a un sitio sino a ellos mismos. Cuando nos reunimos en su Nombre el Señor está en el corazón, en el centro, en el centro de cada uno de los que están reunidos.

La frase se encuentra además en el contexto de una promesa solemne. Poco antes se ha afirmado dos veces “les aseguro”. “Les aseguro que todo…”; “les aseguro que si dos…”. El Señor está prometiendo su presencia y nos está dando una pista cierta para encontrarnos con él. Jesús, el que nació en el pesebre; el que caminó por Galilea; el que murió en la Cruz; el que se encontró resucitado con sus discípulos; ése mismo, nos dice cómo encontrarnos nosotros con él: cuando dos o tres están “reunidos en mi Nombre”. En otras palabras: “en comunidad”, “en el encuentro con los hermanos”, “cuando salimos de nosotros mismos”. Ése es el lugar en el que con seguridad lo encontraremos.

Las palabras del Maestro adquieren especial importancia para los cristianos en estos tiempos de pandemia, en los que estamos obligados a un ayuno forzoso de la eucaristía. Son palabras que nos están recordando que el pan consagrado no es el único lugar para encontrarnos con su presencia salvadora y consoladora. De hecho una de las experiencias más ricas de este tiempo es precisamente aquella que nos muestra a tantas personas superando sus miedos, atentas a las necesidades de los demás, y encontrándose de esa manera con Dios. Estamos experimentando algo que ya sabíamos pero que no teníamos muy en cuenta: el Señor está cerca, es suficiente salir de nosotros mismos.

Es probable que desde esta experiencia podamos comprender mejor el gesto de Jesús en la Última Cena: lo conocemos bien, después de tomar el pan y el vino dijo “hagan esto en memoria mía”, lo repetimos cada vez que celebramos la misa. Pero aquí también conviene detenerse en las palabras: ¿qué es “esto”?

Para comprenderlo mejor podemos recurrir a una imagen por todos conocida: unos amigos se reúnen para compartir la mesa, la pasan muy bien, están contentos, es un momento muy agradable y alguno dice: “tenemos que hacer esto más seguido”. ¿A qué se refiere? ¿a la comida, al pan y al vino? No solamente. Esto es todo ese momento, la comida, los amigos, las risas, las confidencias…

Nos alejamos de la compresión de las palabras de Jesús cuando relativizamos su presencia en el pan y en el vino, pero también lo hacemos cuando relativizamos su presencia en la comunidad. “Esto” es todo, es toda esa Cena, incluido el lavatorio de los pies. Por eso el texto que hoy nos presenta la liturgia comienza hablando de la necesidad de perdonarnos y corregirnos unos a otros, eso también forma parte de la vida que se vive con los demás, como tuvo también un momento en aquella cena del Maestro con sus discípulos. También el perdón forma parte de ese “esto” que hay que hacer en su memoria.

Ahora no tenemos el pan y el vino consagrados, pero sí tenemos la comunidad, siempre hay “dos o tres”, quizás no en la misma casa, quizás sea necesario usar el teléfono u otro medio, pero siempre se puede salir de uno mismo y al hacerlo nos encontramos con el Maestro “en medio” nuestro, “en medio” de cada uno de nosotros, en el corazón.


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Una respuesta a «Donde hay dos o tres reunidos en mi Nombre»

  1. Que ! ! Gracia de Dios ,poder aprender «El Evangelio» como lo explica el Padre Jorge ! !
    Justo al final de mi vida lo entiendo de una manera que hace renovar mi FE , AMOR Y aumenta mi humilde COMPRENSIÓN tan erróneamente basada en la Iglesia del Temor .y de las declaraciones sin ejemplos concretos.
    A «».ESTO..» creo es necesario. difundirlo más para iluminarnos con mas verdades .

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