Mujeres desafiantes

DOMINGO XVI C

Lc 10, 34-38

Jesús entró en un pueblo, y una mujer que se llamaba Marta lo recibió en su casa. Tenía una hermana llamada María, que sentada a los pies del Señor, escuchaba su palabra. Marta, que estaba muy ocupada con los quehaceres de la casa, dijo a Jesús: “Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola con todo el trabajo? Dile que me ayude”. Pero el Señor le respondió: “Marta, Marta, te inquietas y te agitas por muchas cosas, y sin embargo, una sola cosa es necesaria. María eligió la mejor parte, que no le será quitada”.


Lucas nos presenta dos mujeres que nos enseñan a escuchar y seguir a Jesús. El relato nos lleva a Betania, cerca de Jerusalén, un lugar de descanso.

Si, como María, escuchamos con atención, podemos descubrir algo importante que no se ve fácilmente: en esta escena Marta está haciendo lo que en su cultura le corresponde hacer a una mujer y María lo que está reservado a los varones. Escuchar a un Rabí, un maestro, era cosa de hombres; “los quehaceres de la casa”, de mujeres. 

La respuesta de Jesús al pedido de Marta es una invitación a cambiar de actitud en algo muy profundo que no era fácil de comprender en aquel tiempo: el Señor le pide a Marta que se vea a sí misma de una manera diferente, la está animando a verse de otro modo, a dejar de lado lo que era socialmente aceptado y la forma en la que se había educado. El pedido del Maestro es más difícil de lo que parece: la está exhortando a cambiar de vida, a convertirse, a nacer de nuevo.

Las dos hermanas nos enseñan algo importante. María tiene una actitud valiente: estaba “sentada a los pies del Señor” asumiendo con naturalidad una actitud que iba contra las costumbres de su época, lo que hace exige valor y demuestra libertad interior, no se deja llevar por lo socialmente establecido. Marta también es valiente: se planta frente a Jesús y se atreve a decirle lo que el Maestro tiene que hacer, “dile que me ayude”. No se queda callada, interpela a Jesús, expresa lo que siente y, finalmente, es capaz de escuchar. Probablemente la respuesta que recibe no es la que esperaba, pero no se nos dice que no la aceptara. 

Las dos reciben respuestas diferentes pero cada una nos enseñan la libertad a la que estamos llamados los que queremos seguir al Maestro. 


Una respuesta a «Mujeres desafiantes»

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